domingo, 25 de junio de 2017

La paz en Colombia: «ahora sí es cuando va»


En medio de una tensa situación en el país, la guerrilla de las FARC inició la última fase de su desarme en Colombia como parte de un acuerdo de paz con el Gobierno. Vamos a analizar en este tema los puntos claves que podrían asegurar el éxito de este proceso muy importante para Colombia y sus países vecinos.


Entre hoy y lunes se acaba la última fase del desarme de unos 7 000 guerrilleros de las Fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC, marxista). Se espera que la guerrilla más antigua del mundo(53 años de lucha armada) cumpla con sus compromisos de entregar las armas a la ONU conforme a los acuerdos. Este proceso también incluye la reintegración de las FARC a la sociedad civil, tanto como la posibilidad de formar un grupo político.

Hace veinte y siete años que sigo este viejo conflicto con gran interés. Mi pasión por este maravilloso país que es Colombia comenzó en 1990, cuando yo cursaba el noveno grado de mi secundaria en Cuba y más precisamente después del mediático juicio del general cubano Arnaldo Ochoa, acusado de ser un capo de la droga al servicio de carteles colombianos.

Además de la prensa cubana, yo me había suscrito al semanal francés Le Journal des enfants, que cubria bien el conflicto colombiano. De esta forma me considero un analista muy advertido de este tema.

¿Cuáles son los obstáculos que pueden hacer quebrantar el proceso de paz?




El conflicto colombiano debe ser analizado en tres componentes interrelacionados: el aspecto político, el tráfico de drogas y la cultura de la violencia que socava el país.

Estos tres aspectos están interrelacionados y son la clave para desencadenar ese viejo y complejo conflicto, ya que afectan a todos los sectores de la sociedad colombiana. Querer lograr la paz en Colombia sin resolver estos tres asuntos será un fracaso.

Fuerte oposición política a las FARC


La victoria del "No" en el plebiscito por el acuerdo de paz y la alta taza de abstención electoral, la más alta en décadas(63%), dejó entrever la fuerte oposición política que se vive en Colombia para acojer a las FARC en su reiserción civil.

Para la comunidad internacional es muy díficile entender ¿Cómo es posible que un país rechace un acuerdo que le pondría fin a un conflicto armado que lleva más de medio siglo y que le costó la vida a más de 200.000 personas, y un pacto que fue negociado arduamente durante cuatro años?

El expresidente Álvaro Uribe y sus partidarios en el parlamento estiman que con el diálogo auspiciado desde Cuba el presidente Santos, que era su brazo derecho, está entregando el país a la subversión y negociando una paz que no traerá más que impunidad.  Este movimiento de oposición global a la política de Santos hace torcer el proceso de paz innecesariamente.

Los Colombianos deben entender que no hay otra alternativa que reconocer la condición política legal de las FARC. Con o sin la paz, las FARC ya era una organización con muy fuertes principios ideológicos y políticos. No es por nada que está luchando contra el estado colombiano desde hace cincuenta y tres años. Las FARC es simplemente un estado dentro de un estado. No reconocerlo es hacer muestra de ceguera intelectual.
Santos, Castro y Timochenko durante la firma del tratado de paz en la Havana(Cuba)


Las FARC no se pueden comparar con los grandes carteles de la droga o los grupos paramilitares que han sido todos diezmados por las capturas o las bajas de sus líderes. Con las bajas de sus jefes históricos como Raúl Reyes, Mono Jojoy o el propio Marulanda, sus estructuras se debilitaron mucho pero el movimiento revolucionario sigue firme bajo las órdenes de su comandante actual Timoleón Jiménez, alias, "Tymoshenko."

La incorporación de las FARC como partido político es un proceso irreversible para buscar la paz en Colombia. Estos favores tienen que extenderse también a la guerrilla del ELN, porque no vale la pena negociar el desarme de las FARC, para seguir la lucha contra el ELN. Estos últimos van naturalmente a recuperar todas las bases, territorios y hasta los desmovilizados dejados libres por sus primos. Con el pase del tiempo van a llegar a ser tan peligrosos que lo eran las FARC.

Si queremos reconstruir una nación profundamente azotada por una larga guerra civil, que ya causó 260.000 muertos y 60 000 desaparecidos, hay que hacer tabla rasa del pasado para reconstruir las relaciones sobre una base nueva y así hacer un punto final al pasado conflictual de Colombia.

El narcotráfico en Colombia




Desde que la cúpula de los Mágicos del cartel de Medellín mostró al mundo que uno podría a llegar a convertirse de multimillonario así en la nada, el narcotráfico ha llegado a ser uno de los principales problemas de seguridad y de paz para los colombianos. Algunos frentes guerrilleros están activamente involucrados en la economía de las drogas y la minería ilegal y no estarán dispuestos a abandonar estas actividades ilícitas que generan beneficios enormes.

Los cúltivos de coca no deja de multiplicarse en todo el país.


Por esa razón alabo el acto valiente y heroico de los líderes de las FARC al firmar la paz y el desarme en la Habana. Tengo un respeto religioso por el comandante Timoshenko. Si el común de los mortales de Colombia podría darse cuenta de los riesgos que este hombre corre de parte de sus propios hombres o frentes disidentes, la gente no seguiría ciegamente al movimiento de Uribe.

La cultura de la violencia en Colombia

Una de las tantas bandas que azotean a Medellín

Colombia tiene una larga tradición de la cultura de la violencia, que se alimenta a sí mismo. El principal obstáculo para este tipo de acuerdos es que los autores de la violencia en el país no se limitan a las FARC. Hablamos también del ELN [Ejército de Liberación Nacional, Guevarista], la segunda guerrilla del país después de la FARC,  que se negó a asistir a los acuerdos iniciales de paz, a pesar de que ahora se encuentra negociando su propia paz con el gobierno en Ecuador.

Pero aparte de las guerrillas, son estos muchos grupos armados ilegales que tienen arrodillada Colombia. Estos grupos paramilitares, que tienen vínculos con los carteles de droga mexicanos y hondureños, reivindican la ideología política de extrema derecha de la otrora AUC que combatieron con las armas a las guerrillas, sembrando el mismo terror que ellos.

El jefe de la policía antinarcóticos de Colombia, José Mendoza( 2do-Dr), patrulla para repartir panfletos ofreciendo recompensas para informaciones que llevan a capturar miembros del Clan del Golfo en Apartado, Antioquia, 31 de mayo 2017.

Esos grupos se están tomando el control de las zonas rurales abandonadas por las FARC, incluyendo las de la costa del pacífico colombiano. Ellos se oponen ferozmente al proceso de paz en Colombia, pero no tienen ni las estructuras ni los programas políticos que presentan las FARC y el ELN.

A esto hay que sumar la violencia aún no erradicada en los suburbios de las grandes ciudades como Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla. No podemos dejar de lado el alto índice de intolerancia que se vive en la sociedad colombiana. En los barrios se vive duro porque los problemas entre los vecinos se arreglan a golpes de machetes y cuchillos. Para buscar la protección y la fama, muchos adolescentes van donde las bandas violentas. Esas pandillas de muchachos no se deben confundir con las BACRIMS que son bandas criminales anexos al microtráfico y a los paramilitares como dije anteriormente.

 Sobre ese tema de la cultura de violencia en Colombia hablaremos durantes largas noches y páginas de libros sin acabar. Sin embargo, para los lectores de la vieja escuela yo le invito a leer el libro del autor gringo, Steven Dudley, intutulado "Armas y urnas: historia de un genocidio político" (2008).

Es un excelente reportaje que detalla, con un talento inigualable, el conflicto armado colombiano a través de un partido político(Unión Patriotica) que fue exterminado ante la indiferencia del estado. Steven Dudley recuerda que la cultura de violencia en Colombia toma sus raíces mucho antes que aparezca el narcotráfico y las FARC. Esto empezó en los anos 1940 con los ajustes de cuentas en las clases políticas y entre los sindicales universitarios.

Una dura realidad le espera a estos jovénes combatientes de las FARC en el retorno a la vida normal

Esta versión corrobora con las memorias del exlíder cubano Fidel Castro, cuando relataba los hechos que vivió durante el Bogotazo(Abril 1948). En ese momento, el joven Fidel viajó a Bogotá para asistir a un congreso de estudiantes comunistas y progresistas latinoamericanos. Fue testigo de escenas de violencias y anarquía increíble, tanto que afirmaba que ese drama lo hizo crecer como hombre.

Todo esto que acabo de detallar en este tema es la dura realidad que esperan a los exguerrilleros de las FARC y el ELN cuando dejen las armas y regresan a sus respectivos pueblos y ciudades. Aparte de enfrentar a los muchos problemas que no conocían en los montes y la selva como las vacunas, el sicariato o la intolerancia entre vecinos, tendrían que salir a buscar trabajos para ganarse la vida limpiamente.


¿Serán los colombianos suficientemente tolerantes y perdonadores para facilitar a los exguerrillero un retorno a la vida civil normal?

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